Resumen
En el siglo XIX la sociedad guatemalteca señalaba a los hombres ostentosos como faltos de hombría. A pesar de que varones de varias etnias y clases sociales compartían esta perspectiva, las normas de género pocas veces se impusieron de manera uniforme. Cuando la economía guatemalteca basada en la exportación colapsó ocasionando una crisis socioeconómica en 1897, los críticos del gobierno culparon al presidente Reyna Barrios por esta crisis, acusándolo de falta de autocontrol motivada por su vanidad y su licenciosa conducta sexual. La emasculación de Reyna Barrios demuestra cómo los límites del comportamiento de género aceptables fueron delimitados durante épocas de turbulencia social.
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