Resumo
En 1821 San Martín instala en el Perú el Protectorado y se inicia una persecución a los peninsulares que ocupaban puestos claves dentro del gobierno colonial, comenzando por el virrey y el arzobispo. Funcionarios públicos, comerciantes de ultramar y militares también se ven obligados a emigrar con el propósito de regresar a España. La mayoría de ellos regresarán haciendo escala en el puerto de Río de Janeiro, en el imperio del Brasil. El presente estudio analiza el exilio temporal del virrey, el arzobispo, un intendente y un oidor de prestigio, en el puerto fluminense, poniendo énfasis en su situación de emigrados y sus discursos y puntos de vista sobre el proceso de independencia en el Perú de acuerdo a sus declaraciones consultadas en los archivos de España y Portugal.
