Abstract
La Unión Nacional Sinarquista (UNS) se fundó en 1937, convirtiéndose en el movimiento de derecha más influyente en México. La UNS criticó los logros obtenidos por la Revolución Mexicana, y buscaba instalar en su lugar un nacionalismo católico. Esto creó conflictos con otros, por lo que algunos sinarquistas fueron asesinados. La UNS los convirtió en “caídos” y creó rituales alrededor de su imagen. Uno de los caídos fue Teresa Bustos, quien, a pesar de ser mujer, logró sobresalir después de su muerte, sin que con ello se vulnerara el carácter patriarcal del movimiento. Este artículo analiza la construcción de un martirologio en torno a su figura.
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